sábado 23 de agosto de 2008

lombio.com

Llevo mucho tiempo queriendo hablar de este nuevo portal, pero ante la falta de tiempo, decidi que ellos mismos se presentaran, copio&pego la entrada que ellos mismos me mandaron tras solicitarsela:

LOMBIO.COM es el nuevo portal multimedia de Cantabria.

Ya puedes ver los vídeos de temática cántabra que los usuarios han subido a Internet, haz un repaso por todas las categorías y verás las joyas de Cantabria.

Este portal es participativo y con filosofía 2.0, sólo tienes que registrarte como usuario y tendrás todos privilegios para publicar videos.

Si ya tienes videos en los portales más visitados del mundo (Youtube, Google, mySpace), sólo tienes que copiar el enlace y añadirlo en LOMBIO.COM, de esta forma se reunen los vídeos de la región y se hacen más accesibles para todos los cántabros.

Muchos usuarios cántabros ya han publicado sus vídeos y la verdad es que te puedes pasar horas viendo vídeos de todo tipo, perfectamente organizados por categorías.


Lombio.com es una iniciativa 100% cántabra.

Otra de las ventajas es una vez visto un video no te sales de los videos de Cantabria como pasa en YouTUBE que te proponen vídeos relacionados y ya no sabes ni lo que estabas mirando.

Nos vemos en www.lombio.com



Desde hoy, contamos con un nuevo enlace en el blog:

martes 12 de agosto de 2008

castro.... ¿vasco?

Hace tiempo, viajando por la comarca burgalesa del Yuso, pude leer una pintada que rezaba: 'Amigos sí, colonizadores no'. Todos sabemos a lo que se refería. Pero parece que nuestros imperialistas vecinos del este no acaban de entenderlo.

Tiempo después, otros individuos de dicha comunidad se dedicaron a arriar nuestras banderas para izar a continuación sus ikurriñas, con la consiguiente falta de respeto hacia la comunidad que le acoge. Vienen dos días de vacaciones y se sienten colonizadores.

Posteriormente leí en EL DIARIO MONTAÑÉS que el Gobierno Vasco pretendía prolongar el tren de Muskiz (o algo así) hasta Castro. Será con el permiso del Gobierno de Cantabria, ¿no? ¿O es que por ser vascos tienen derecho de pernada?

Ahora le toca a Castro Urdiales. La recién creada asociación 'Castro bai' pretende mejoras para los vascos que viven en dicha plaza. Me parece una nueva agresión imperialista hacia la comunidad de Cantabria. Si las quieren, que se empadronen, paguen aquí sus impuestos y sean conscientes de que se convierten en ciudadanos de otra comunidad. Si no les gusta nuestro idioma o nuestras costumbres, lo tienen muy fácil; se vuelvan a su paraíso.

¿Cuáles son esas mejoras? ¿Quizá que los funcionarios del Gobierno de Cantabria hablen vasco? ¿Implantar su cultura, su lengua y su bandera en detrimento de las nuestras? Aquí sólo son invitados; pues que se comporten como eso. Y si viven sin empadronarse, como 'metecos'.

Les guste o no, castro es Cantabria y ya aburren con su 'raca-raca'. Como ya estamos hartos de que nos toquen tanto las narices queremos que quede claro que de Castro bai, nada; Kastro ez. ¿Qué quieren, que saquemos los somatenes?

Fuente: DM

ya lo dice el refrán... "del sella al nervión cantabria es nación/región"

domingo 3 de agosto de 2008

estas vaciones...

jueves 31 de julio de 2008

El DM la vuelve a liar

No es la primera vez vez que esto sucede, ni seguro que la última
Aquí dejo el ultimo error, (que yo sepa) que ha cometido el DM

y de prueba... la captura de pantalla:


Titular: Retirados 1.235 kilos de peces muertos
Pie de foto: Muestra sobre Senegal de Enrique Ruiz de Villa. / L. P.

jueves 3 de julio de 2008

¿quién era mariano?

En un lugar de Picos, de cuyo nombre se acuerdan todos los que han llegado hasta allí, vive un singular caballero. Su nombre, Mariano Sánchez. Su edad, él no suelta prenda, algunos dicen que cincuenta largos. En lo que todos coinciden y lo que él no niega, es que su trabajo en Cabaña Verónica es, cuando menos, necesario. Sus días transcurren entre la libertad que concede vivir a 2.325 metros de altitud y la esclavitud elegida que se siente entre nueve metros cúbicos, que es lo que mide el plateado refugio en el que ya lleva cerca de 25 años. Él se quita importancia, dice que no tiene nada interesante que contar y desluce el mérito de cualquiera de sus esfuerzos. Lo cierto es que los que le conocen y los que llegan hasta allí, le admiran por su coraje, su fuerza de voluntad y su buena disposición. Si él quisiera podría abandonar e irse a vivir a cualquier otro lugar pero sabe que, si lo hace, nadie cuidará de esta zona de los Picos de Europa como él lo ha hecho durante todo este tiempo. Casi todo el año vive sólo y si le preguntas por el miedo responde: «¿Eso qué es? Duermo con la puerta abierta todas las noches. No temo a nada».

Cabaña Verónica está a los pies de la Torre de los Horcados Rojos. Para llegar hay que recorrer parte de un camino que se abrió para las cacerías del rey Alfonso XIII. Desde allí las vistas sólo pueden ser descritas por un genio de la cámara porque las palabras se quedan cortas. El Pico Santa Ana se enlaza, a través del Collado de la Canalona, con Peña Vieja, y hacia el otro lado, se dibujan los Horcados Rojos para llegar a Pico Tesorero, en cuya cumbre confluyen Cantabria, León y Asturias. Desde aquí, por uno de los ramales se pasa al Pico de las Arenizas y se alcanza el Naranjo de Bulnes o Pico Urriello, pero eso ya es Asturias.

En este subir y bajar, los buenos montañeros se cruzan con estupor con alguna señora con tacones o un caballero con alpargatas. Luego pasa lo que pasa. Torceduras de tobillos, roturas Y ante cualquier situación allá llega Mariano para ayudar a quien cuadre. Se enfada cuando ve que la gente no va preparada para caminar por allí. «Es como una falta de respeto», dice.

A cuestas

La vida de Mariano ya llama la atención por el hecho de vivir donde vive, pero es todavía más de 'película' cuando uno se da cuenta que todo el material de la cabaña lo ha subido a pulso. Aunque siempre ha tenido algún 'porteador' que le ayude, Mariano se ha echado a la espalda bombonas de butano, ollas, mantas, colchones, kilos y kilos de comida, y litros y litros de refrescos Por eso no es de extrañar que un botellín de agua cueste tres euros o el plato del día más de diez. Cuando le preguntan si un helicóptero le ha llevado algo hasta allí mira con cara de '¿estás loco o qué?'. «No quiero ese tipo de ayuda. Lo que necesito es que si se me estropea la antena de la emisora tarden menos de dos meses en arreglarla. Para eso sí que necesito ayuda. No entiendo cómo han tardado tanto», dice todavía enfadado mientras saca de una mochila la nieve que ha ido a buscar a un nevero para mantener frías las bebidas.

Mariano tiene una radio con la que se comunica no sólo con la Guardia Civil, sino también con muchos amigos que ha ido haciendo a lo largo de los años. Su nombre se repite a través de las ondas decenas de veces al día.

Recortes y recuerdos

Se levanta cuando cuadra -«eso a nadie le importa», dice- y siempre tiene cosas que hacer -«¿qué crees? ¿qué esto sube hasta aquí solo?»-. No le gusta que le hagan preguntas e intenta hacerse el duro con contestaciones toscas que carecen de maldad porque al segundo te invita a pasar a su casa, a su Cabaña Verónica, y saca su bolsa de recortes y recuerdos para enseñarlos orgulloso. Se le escapan las anécdotas sin querer y se calla ruborizado cuando piensa que van a salir escritas en un periódico. «¿Qué qué como? Pues lo que todo el mundo. ¿Tú crees que alguien le importa que me gustan las legumbres y que la pasta la pruebo una vez al mes? Me encanta cocinar. Para hacerlo bien sólo se necesita tiempo y aquí tengo mucho».

Casi todos los días baja hasta la cafetería de El Cable -la de la estación superior del Teleférico-. Se toma una cerveza o un vino, coge víveres y agua, se asea, y vuelve a subir. Tarda poco más de una hora en bajar y en subir depende del peso que lleve. «Aquí tienes que moverte. Ir de un lado a otro. Si no te vuelves loco». Es un hombre entrañable y de ello da fe su amistad con Nacho Garrido o Ángel de la Lama, por ejemplo, que aprovechan sus días libres para subir a verle.

Mejillones y televisión

Estos días está con él Agustín Cobo, un torrelaveguense al que su 'pasión' por la montaña le arrastra a pasar días y días en Cabaña Verónica. Agustín admira a Mariano y cada vez que va a verle no duda en llevarle un 'manjar'. «El día que llegué traje mejillones y aquí estuvimos comiendo los dos mano a mano. Bueno, él más que yo porque cuando yo me había comido uno, Mariano iba por el quinto », dice entre risas. La radio está puesta todo el día en Cabaña Verónica. Si no es música son las noticias, pero tiene que estar puesta. Funciona gracias a unos paneles solares, igual que la televisión. «Se ve la 'uno' y la dos. ¿Qué más quieres?». Mariano dice que no sigue ninguna serie aunque Agustín susurra que miente, que no se ha perdido ningún capítulo de 'Mujeres desesperadas'.

Mariano es un hombre de mediana estatura, con el pelo cano y la piel curtida. En su memoria guarda miles de historias que prefiere quedarse sólo para él. Dice que tiene secretos y, medio bromeando, anuncia que los contará cuando se jubile. «Daré conferencias en el colegio de Potes para transmitir a los niños la ilusión por la montaña». De momento parece que su matrimonio con Verónica va para largo porque está claro que ella, la cabaña, no sería lo mismo sin él. Y él sin ella, quizá, tampoco.